Fotografías por Jesús Ortiz, Optimistic Photo, 2026.
Nunca es tarde para hacer una reflexión, precisamente por eso utilizo este espacio por primera vez, para contarles el reto que significó iluminar 2 escenarios y 11 bandas en un festival con una propuesta original, autogestivo e independiente.
Primero que nada, me gustaría agradecer la invitación a Emilio, de Satón, que son los principales artífices de la realización de este primer festival de la Iniciativa H.UM. Donde la principal motivación es Hacerlo Usted Mismo y no podría estar más de acuerdo. Sabemos que existen muchas propuestas que merecen ser escuchadas, sin embargo los espacios se han vuelto cada día más inaccesibles, ya sea por los costos de renta, las locas comisiones que quieren cobrar por vender mercancía donde no metieron un peso de inversión o simplemente sus agendas saturadas.
La preparación.
El trabajo de un iluminador necesita mucha preparación y también muchas horas de escucha, para este proyecto hubo 2 meses de planificación técnica que no fueron suficientes para cuando ya estás en el escenario con todo el equipo prendido, pero aquí es donde la lección 1 fue aprendida: Un equipo de trabajo sólido, hace el trabajo más sencillo.
La preparación de varios días antes del equipo del HUMstival, rindió frutos pues en todo momento estuvieron en control de la situación, lo cual ayudó mucho a mi labor como iluminador, pues saber que cuentas con el apoyo técnico y físico crea un ambiente libre de enojos y estrés innecesario.
El equipo
Esta es la parte esencial de cómo sobrevivir a iluminar 11 bandas sin fallar en el intento. Confiar en el equipo de luces, controlador, receptores, pero a la vez, estar preparado para cualquier contratiempo, es lo que realmente ayuda a sobrevivir una jornada larga de trabajo donde la concentración juega un papel importante para no perder los queues (las entradas), pues ningún show fue programado, todos los shows fueron trabajados en vivo, es decir que sí se hicieron escenas con colores específicos pero sin seguir un click o metrónomo.
El principal reto
Tener dos escenarios, separados, con equipos diferentes requirió todavía más concentración, pues para correr cada escenario era un archivo diferente, las direcciones DMX de todos los equipos en cada escenario eran diferentes, las paletas de colores también eran diferentes, entonces abrir el archivo incorrecto significaba que el escenario se quedara sin luz. Aquí va el agradecimiento especial a Fer Hernández por su increíble apoyo y ser los ojos cuando no veía qué estaba pasando. Decidí quedarme en un solo lugar aunque significara perder la visibilidad, por lo que un visualizador 3d también influyó para imaginarme lo que sucedía, sin duda salvó el día.
La jornada fue extensa, la última lección que se aprendió fue que comer no es opcional, nunca subestimes un taco antes de empezar a tirar luces.





